Revolucionario tratamiento para la demencia: ¡ante todo, no hacer daño!

Penny GarnerCuando alguien se equivoca tendemos a corregirlo automáticamente. Del mismo modo, cuando una persona que sufre demencia comete un error que da cuenta de sus dificultades en la memoria reciente, la tendencia natural y bienintencionada es señalárselo “por su propio bien”.

Lo que no solemos ver es que, en vez de ayudar, esto produce en la persona una desazón intensa que reduce su competencia y hace menos probable que recuerde nada, lo que suscita un círculo vicioso interpersonal difícil de detener.

Penny Garner, aquí retratada, se dio cuenta de ello al tratar con su madre Dorothy, que sufría de demencia senil. Y ha propuesto un tratamiento revolucionario: ¡no molestar! (O bien, en su preciosa versión hipocrática, “primum non nocere“). Lo ha llamado “Specialised Early Care for Alzheimer”, o Specal.

No recordaré los datos pero jamás olvidaré los sufrimientos

La esencia de Specal es que las personas afectadas de demencia tienen dificultades para fijar los datos nuevos -pero no los estados emocionales por los que van pasando. Así, cuando, sentada en la sala de espera del médico, Dorothy preguntaba “¿ya han llamado a abordar el avión?” y su marido respondía “No estamos en el aeropuerto sino en la consulta del Dr.”, Dorothy se sorprendía, pasmaba, avergonzaba, entristecía y enfadaba en cuestión de instantes hasta terminar sintiéndose inútil e indefensa. Y aunque se le olvidara repentinamente dónde estaba, nunca podría librarse de las secuelas de estas experiencias desconfirmatorias, por más que tampoco las recordara explícitamente.

Una tras otra, las escenas de equivocarse y ser corregido enfáticamente erosionan la “autoeficacia” y fortalecen una teoría del defecto de fábrica que, a su vez, conduce a la persona a estrategias evitativas: negarse a salir, encerrarse, ensimismarse, etc. Estas estrategias erosionan aún más la competencia y así ad infinitum -hasta suscitar cuadros depresivos o “involutivos” altamente refractarios.

Specal, o wei wu wei

Cuando Penny respondía a su madre de otra manera (“no, aún no han llamado”) Dorothy sonreía y seguía con su revista sin agitarse ni ofrecer resistencia -y, lo que es más importante, sin sentirse una buena para nada. De intervenciones tan sencillas como ésta, Penny y su yerno, el psicólogo Oliver James, han hilado el conjunto de reflexiones que subyacen a Specal.

Hay que señalar que Specal es mucho más que “seguirle la corriente al viejito”. Porque “seguir la corriente” ya tiene una dosis de condescendencia: el viejito vive en “su mundo”, que no es el mundo “real”, y hay que cuidarlo “sin romper la burbuja”. Al entenderlo así apoyamos tácitamente la estrategia evitativa del afectado y reducimos aún más su competencia; le comunicamos involuntaria pero intensamente nuestra desconfianza en sus recursos y capacidades y desarmamos una tras otra sus habilidades.

Aunque dudo que sus autores lo sepan, Specal se asemeja más bien al wei wu wei taoísta: actuar en armonía con la situación y sin forzarla -“hacer sin hacer (esfuerzo)”. Pues a menudo, el intento de corregir (por la fuerza) lo que está “mal” sólo lo empeora, mientras que el abstenerse de actuar impulsivamente pone en marcha los recursos propios de las personas y su infinita capacidad de ordenarse a sí mismas -o sea, de trascender la homeostasis.

Pendiente de terminar las entregas sobre el fin de las escuelas terapéuticas y la homeostasis, me alegra constatar que el mundo de lo psi va alejándose cada vez más del mecanicismo y convergiendo con lentitud e independientemente hacia lo positivo, lo esperanzador y el arte de hacer sin esfuerzo. Specal es un excelente ejemplo de cómo abordar con esperanza, sensibilidad y compasión un problema grave y muy doloroso. Un ejemplo del que podemos aprender mucho.

2 thoughts on “Revolucionario tratamiento para la demencia: ¡ante todo, no hacer daño!

  1. Martha Pereira says:

    Me gustó mucho este texto, sobre todo la frase final. Me remite a la charla del Dr. Cárdenas (ex-juez argentino), sobre la posibilidad de dejar a la gente amar, sin imposición de lo que se debe hacer, sino simplemente dejándose llevar por lo que genera un lazo y un posible cambio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *