En la mar

Nuestras vidas son los ríos
Cuando murió su padre, Jorge Manrique compuso sus famosas Coplas: Recuerde el alma dormida, Avive el seso e despierte…

La tercera estrofa empieza con una de las metáforas más recurrentes en la historia de la poesía -y el mundo:

Nuestras vidas son los ríos
Que van a dar en la mar
Que es el morir…

Recortó los cables con un diamante
Cuando murieron sus padres, Fito Páez compuso Parte del Aire. Quizá sin darse cuenta, volvió sobre la misma útil metáfora:

Dónde va la gente y su corazón
donde van los años y este dolor
y dónde voy yo… no me importa ya
Vengo de los ríos que dan al mar…

Adiós
Cuando murió su padre, Astor Piazzolla compuso Adiós Nonino, su tango por antonomasia, intenso, amable, sutil y desgarrador.

No hay más que una manera
También sin pretenderlo, seguramente, Tim Burton repite (al final de Big Fish) el sabio consejo de Manrique:

que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
su memoria

Sabio. Es, no me cabe duda, la única manera de sobrevivir a la muerte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *