Una de las historias más conmovedoras es la tragedia de Odiseo, vagando sin descanso entre los dedos de los dioses hasta llegar, viejo y cansado, al lecho de Penélope.
Una mujer que valía la pena buscar.
Valía la pena matar por ella, o arriesgar la vida; porque ¿qué era la vida, sin ella?
Valía la pena, como Nausícaa.
…una joven igual a las diosas en su porte y figura, Nausícaa, hija del magnánimo Alcínoo… Y Nausícaa, de blancos brazos, dio comienzo a la danza. Como Artemis va por los montes, la Flechadora, ya sea por el Taigeto muy espacioso o por el Erimanto, mientras disfruta con los jabalíes y ligeros ciervos, y con ella las ninfas agrestes, hijas de Zeus portador de la égida, participan en los juegos y disfruta en su pecho Leto… (de todas ellas tiene por encima la cabeza y el rostro, así que es fácilmente reconocible, aunque todas son bellas), así se distinguía entre todas sus sirvientas la joven doncella.Homero, la Odisea