
Cuando Pandora abrió la caja y dejó salir todos los males del mundo, quedó desolada.
Desesperada, más bien.
Entonces, una vocecita la llamó desde el fondo de la caja. Asustada, Pandora se asomó -¿quedaba todavía algún mal por escapar?
Allí, en plena oscuridad, una luz diminuta empezó a crecer y a flotar tímidamente; y de un salto alivió las heridas de Pandora y Epimeteo y se lanzó a sanar el mundo.
Era la Esperanza.

Sí, sé que es difícil de ver.
Pero allí está, en la oscuridad,
En el fondo de la caja.
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