Los Imposibles

Hay cosas imposibles. Una es hacer el mal a sabiendas.
Bueno, quizá no sea imposible, pero sí muy, muy difícil.
Ponlo a prueba: elige una persona (¡que te sea querida, por favor! ¡No valen los enemigos!) y piensa en algo que la heriría, y mucho; y a continuación hazlo.
¡A que no has podido! ¡Ojalá que no!
Porque, si lo has hecho, has franqueado un umbral sin retorno: ahora te será imposible dejar de hacer el mal –como lo demuestra este maravilloso relato.

Y una vez franqueado, te darás de bruces con la segunda imposibilidad: hacer caso omiso de la propia culpa.
Si te descuidas puede llevarte al suicidio; y los años tienden a fortalecerla -o a debilitarte.

Pero no te preocupes. Existe en el mercado un producto que te viene de perillas. He aquí algunas de sus presentaciones.

El imperialismo yanki tiene la culpa de todo.
Miles de veces escuché esta y otras más en boca de los politicastros de mi país. No sólo el imperialismo: el neoliberalismo, el capitalismo, el dinero (sí, a secas), los ricos, los políticos, el presidente, los bancos…

El mundo tiene la culpa.
Ajá, sí… Y ¿alguna parte de él en concreto? ¿O la totalidad –las flores, el cielo, el agua, tú y yo?
Típica justificación para una vida de crimen –como ya lo señalaron este caballero, este otro (que recomiendo encarecidamente), este y esta graciosa dama:

Soy rebelde...

La religión tiene la culpa.

Laden
Bueno, sí: tal vez tuvo la culpa de esto y pronto la tendrá de esto; mas se trata de la religión organizada.
Pero ¿crees de verdad que el señor de aquí arriba hizo lo que hizo debido a su profesión de fe? Si es así, ¡únete al club!

Ella tuvo la culpa.
Esta no la escuché: la proferí –quién sabe cuánto; en ocasiones terminé por convencerme. Porque, por más que parezca otra de esas cosas imposibles, uno puede engañarse a sí mismo –con un poco de ayuda de sus amigos. (Y ahí es donde entra el I Ching –pero eso es otra historia…)

Detín marín, dedó pingüé…
Como ves, siempre alguien tiene la culpa de todo.
Casi siempre es alguien que a fin de cuentas no existe -¿cuándo viste por última vez al “imperialismo yanki” tomándose una cerveza? Es luchar con la niebla, azotar al mar: lo cual tal vez explique por qué la medida preferida de los mencionados politicastros era “el paro”, la huelga –con barricada y cóctel Molotov incluidos.

¡Hágalo usted mismo!

Y por qué cuando “la culpa es de ella” la historia se repite sin cesar.

Espejito, espejito freudiano, ¿qué hago?
Pero no te inquietes: ¡el futuro está aquí!
Ya no tendrás que delirar para echarle la culpa a alguien: porque ese alguien habrá tomado todas tus decisiones importantes. Se merecerá que le eches la culpa.

¿En qué trabajar? ¿Qué pensar? ¿Cómo vivir? ¡Sólo pregúntaselo!

Y si te sientes solo, y no tienes intenciones de cambiar, apúntate, paga la tarifa de $2000 ¡y di adiós a tus problemas!

TheraDate: para no sentirse solo en el diván analítico

Eso sí: mucha, muchísima suerte si tu partner no te satisface.
Porque entonces chocarás con la la tercera imposibilidad del día, la más imposible de todas: convencer a un psicoanalista de que él ha tenido la culpa.

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