Todos nos lo hemos preguntado alguna vez:
¿Por qué el aprender duele?
La respuesta es tan simple que pasa desapercibida:
Porque cuando todo va bien, no hace falta cambiar nada.
Así pues, no es tanto que el aprender duela -aunque algo hay de eso; es, más bien, que el dolor nos conmina a aprender.
Como decía Popper, nunca estamos más cerca de la realidad que cuando sabemos que nos hemos equivocado.
“Los cambios sociales como los personales son muy duros de asimilar, porque para cambiar debemos despojarnos de parte de nuestra identidad, debemos desdibujarnos por unos momentos, para volvernos a constituir.”(Elba Poleo)
…”el dolor en la vida es inevitable, de hecho es una muestra de que estamos vivos. Pero a veces nos produce tanto miedo el sufrimiento que nos volvemos absolutamente fríos e indiferentes. Pero entonces dejamos de sentir tanto dolor como placer, alegría, amor y belleza. No debemos desconectarnos de nuestro ser, de nuestro cuerpo, de nuestras sensaciones, sentimientos, aunque a veces sentir la verdadera felicidad nos provoque más dolor y miedo, que sentir la derrota o la traición…porque vivir es un riesgo constante, es una verdadera aventura cuando se vive totalmente abierto a la vida, por eso también conviene resguardarnos un poco, para que nuestro corazón pueda aguantar hasta el final del camino…”(Sabitariana)
…”Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel por mis venas va ligero de equipaje sobre un cascarón de nuez mi corazón de viaje, luciendo los tatuajes de un pasado bucanero de un velero al abordaje… “(Joaquín Sabina)