
De qué se trata


Así, de repente, he podido entrever una vida que hubiera podido ser mía, y no lo fue.
Y… ¡ah! He comprendido
Que me hubiera gustado vivirla.
I could feel at the time
There was no way of knowing
Fallen leaves in the night
Who can say where they’re blowing
As free as the wind
And hopefully learning
Why the sea on the tide
Has no way of turning
More than this – there is nothing
More than this – tell me one thing
More than this – there is nothing
It was fun for a while
There was no way of knowing
Like dream in the night
Who can say where we’re going
No care in the world
Maybe I’m learning
Why the sea on the tide
Has no way of turning
More than this – there is nothing
More than this – tell me one thing
More than this – there is nothing
Brian Ferry y Roxy Music, More Than This
Hace 10 años, una chica dulce y desordenada me ayudó a definir lo que iba a ser el amor para mí.

Nunca la conocí, ni llegaré a hacerlo.
Vive en Hong Kong, imagino… O vivía, en otro mundo, otros ojos…
Faye Wong; Faye, en Chungking Express…

Ahora, que estoy redefiniendo lo que es el amor para mí… Ahora, que no sé lo que siento e intento sentir de forma distinta, he vuelto a verla.
Y, de nuevo, ha definido lo que ha de ser el amor, para mí.
Estaba ya en tercer año, creo –no, era en cuarto; en una clase aburrida e inevitable. Decía uno de nuestros profesores más admirados (y más snob):
Yo no lo admiraba. Es más: lo ignoraba, activa y ostentosamente. (No era tan difícil: de todas formas, ¡nadie lograba entenderlo! Y para colmo de males, era lacaniano -o “postlacaniano”, ¡puaj!)
Hoy no lo ignoraría; al menos, no ostentosamente. Pero sigo pensando que ésta, su frase lapidaria, es una estupidez.
Porque no hace falta ser oscuro para ser profundo, ni ser enigmático para alcanzar la trascendencia.
En efecto: muchas veces, la oscuridad es resultado de la incapacidad para discernir la médula de lo que se intenta transmitir (o, lo que es peor, del deseo de ocultar su miseria bajo el manto de lo impenetrable).
Las ideas que revolucionan el mundo son, sin excepción, simples –pero extremadamente fértiles. Es su misma simplicidad lo que dificulta su comprensión -y lo que les permite desplegar un mágico sinfín de facetas.
Todo esto no obsta para que el camino de su formulación pase por un valle de oscuridad preñado de obstáculos donde la gramática y la sintaxis sufren y desesperan. Uno no sabe cómo decir algo que de alguna manera pugna por ser dicho; hace repetidas pruebas, ora en una dirección, ora en otra, sin resultado aparente –hasta que se obra el milagro y da con la forma adecuada.
Forma invariablemente simple: este señor es la demostración palpable.

Mi preferida es Clerks; pero Dogma no le va a la zaga -y tampoco Chasing Amy.
El amor, la lealtad, los dilemas morales, el miedo, la vergüenza, los estereotipos de género, la religión católica, Dios y el destino… todo esto y más, salpimentado con tramas transparentes, ágiles y divertidas. Nada de esnobismo ni de oscuridad voluntaria; solamente ideas, poderosas y humildes.
Gracias, Kevin Smith, por explicar la naturaleza de la vida de forma tan apetecible, amena y diáfana.
Addendum
Luego de leer esto y esto, de comenzar con esto y de recordar -y releer- lo que afirma Popper en su autobiografía intelectual acerca de la precisión como valor per se y de la teoría emotivista del arte, estoy en condiciones de perfeccionar el dictum anterior.
No es la oscuridad lo que deploro, sino la oscuridad voluntaria: el hermetismo típico de los alquimistas, los lacanianos y derridianos y la creciente masa de malestudiosos de la sociedad, endogámicos y altivos, que mezclan retazos de Heidegger, Lacan, Derrida y Foucault con postulados revolucionarios, provocadores -y vacuos.
Paralelamente, no aprecio la claridad como tal, sino el esfuerzo por clarificar la expresión de un pensamiento -que acarrea, casi siempre, una mejor comprensión del mismo.
(Porque tal comprensión estriba ante todo en aquilatar sus consecuencias. “Nunca sabemos de lo que estamos hablando”: una frase no de Derrida, sino de Popper -pero también, o casi, de Peirce, de Chuang-Tsé y Lao-Tsé y del Buddha).
Conque no es sólo que “las ideas que revolucionan el mundo son, sin excepción, simples”; es que reducirlas a la sencillez es una tarea hercúlea.
Que nunca se ejecuta por sí misma, sino en función del valor intrínseco de la idea.
La obsesión por la forma en detrimento del fondo: he aquí lo que más aborrezco.
Prólogo

Árbol – 1

Árbol – 2

Southern trees bear a strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black body swinging in the Southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.
Pastoral scene of the gallant South,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolia sweet and fresh,
And the sudden smell of burning flesh!
Here is a fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for a tree to drop,
Here is a strange and bitter crop.
Árbol: tres
En una de las paredes del segundo piso del Museo Freud reposa, si no recuerdo mal, este cuadro:

Epílogo
Del tercer árbol no penden; allí, esperan.