No por la abstinencia sino por la sabiduría

Angel - William Blake

Angel - William Blake

Men are admitted into heaven, not because they have curbed and governed their passions, or have no passions, but because they have cultivated their understanding. The treasures of heaven are not negations of passion, but realities of intellect, from which all the passions emanate, uncurbed in their eternal glory. The fool shall not enter into heaven, be he ever so holy.

[Los hombres entran al paraíso no por haber refrenado y controlado sus pasiones, o por no tenerlas, sino por haber cultivado su entendimiento. Los tesoros del paraíso no son la negación de la pasión sino las realidades del intelecto, del cual emanan todas las pasiones, intactas en su eterna gloria. El tonto, por santo que sea, nunca entrará al paraíso.]

El único requisito para leer el I Ching

Así es. Independientemente de la familiaridad con la cultura china (que, indudablemente, ayuda), con su idioma (que ya sería un lujo) y con su complejísima lógica (toda una proeza), para leer e interpretar el I Ching es menester seguir una sola regla fundamental:

Hace falta ser honesto.


Sólo el más sublimemente veraz es capaz de comprender esta ley; apoyado en esa revelación es capaz de entender los símbolos y en seguida puede deslindar sus significados a partir de pequeñas manifestaciones.
(En El significado del I Ching, Hellmut Wilhelm)

Por cierto: la “sinceridad” era considerada una virtud cardinal por una reducida escuela de neoconfucianos de la dinastía Ming; un poder trascendental del que se derivaban prácticamente todos los demás. La referencia exacta se me escapa… aunque recuerdo vagamente el libro en cuestión.

“Vaya, ¡qué fácil!” -podrías pensar; “¡sólo es cuestión de ser sincero!” No es tan sencillo; por el contrario, puede que sea la más dura de las pruebas. Siempre hay al menos una persona con la que uno no es franco: uno mismo.

De hecho, pienso que el mayor valor del oráculo es que se niega a halagarte, a “dorar la píldora”, a contar una mentira blanca o grisácea. Tal y como lo hacen los buenos amigos.

No se trata de ser despiadado, cruel o brusco; sólo de ser honesto, de ver las cosas de frente, cara a cara -de contemplar el mayor tiempo posible la deslumbrante verdad.

(Porque, dicho sea de paso, la verdad existe. Ya sé que sostener esto me meterá en gordos enigmas metafísicos, pero qué le vamos a hacer… ¡Es lo que creo!)

I Ching