
Cuando el agua apesta,
rompo la presa,
Con amor la rompo.
La Diosa Blanca, a través de Robert Graves


Cuando el agua apesta,
rompo la presa,
Con amor la rompo.
La Diosa Blanca, a través de Robert Graves


Hoy y mañana impartiré un Seminario sobre la Teoría de Constructos Personales y la Rejilla de Repertorio de Constructos de Roles, ideadas por George Kelly, un hombre al que admiro con pasión y uno de los psicólogos más innovadores, perspicaces y positivos de la historia.
El seminario tendrá lugar en la Universidad Politécnica Salesiana, dentro del programa de Maestría en Intervención, Asesoría y Terapia Familiar Sistémicas del que soy docente. Revisaremos los fundamentos filosóficos de la TCP (el “alternativismo constructivo”), la noción de “constructo”, sus principales constructos diagnósticos, su inusual y fascinante forma de entender las emociones, y las técnicas de exploración del significado -entre ellas, la rejilla.
No exagero si digo que el haber hallado la obra de Kelly cambió mi vida. Aún hoy, intento vivir de acuerdo con dos de sus más poderosas máximas:
- Nadie tiene por qué ser víctima de su biografía.
- Si no sabes lo que le sucede a alguien, pregúntaselo. A lo mejor te lo dice.
Que son, a mi juicio, la esencia más sutil del constructivismo -y de la vida plena.
Y son, también, ¡extremadamente difíciles de seguir!
Tendré también oportunidad de mencionar lo que he aprendido de Guillem Feixas, quizá el mayor experto en Teoría de Constructos de habla hispana -y un entrañable amigo al que debo muchas cosas.
Espero que esto contribuya a extender el interés de los psicólogos de Quito en la Teoría de Constructos, el constructivismo y la investigación psicológica.
Por cierto, aquí puede encontrarse una memoria clínica de un caso de psicoterapia que atendí usando la perspectiva de los Constructos Personales. Es un buen ejemplo de la amplitud, potencia heurística y profundidad de la Teoría de Constructos.
Si algo he aprendido, es que la inteligencia y el conocimiento valen poco por sí mismos. Sin la iluminación que trasciende las palabras y el mundo, sólo nos brindan maravillosas razones para hacer lo que pensábamos hacer de todos modos.
Un beso, y mucha suerte,
Dondequiera que estés.
— I am a gentleman in a dustcoat trying
To make you hear. Your ears are soft and small
And listen to an old man not at all,
They want the young men’s whispering and sighing.
But see the roses on your trellis dying
And hear the spectral singing of the moon;
For I must have my lovely lady soon,
I am a gentleman in a dustcoat trying.
— I am a lady young in beauty waiting
Until my truelove comes, and then we kiss.
But what grey man among the vines is this
Whose words are dry and faint as in a dream?
Back from my trellis, Sir, before I scream !
I am a lady young in beauty waiting.
John Crowe Ransom, Piazza Piece
Robert Chambers escribió algunos de los cuentos más estremecedores de la historia.
Entre ellos, “La Demoiselle d’Ys“, que empieza con estos fabulosos, espléndidos versos:
There be three things which are too wonderful for me, yea, four which I know not:
The way of the eagle in the air; the way of a serpent upon a rock; the way of a ship in the midst of the sea; and the way of a man with a maid.
Resulta que provienen de la Biblia:
Hay tres cosas que son misteriosas para mí, y cuatro que no comprendo:
El sendero del águila en los cielos,
el sendero de la serpiente sobre la roca,
el sendero del navío en alta mar,
el sendero del hombre en la doncella.
Proverbios, 30:18-19.