Llega hasta mí

The Brazen Tower, de Burne-Jones

Tu amor abrió una herida
porque todo lo que te hace bien
siempre te hace mal
tu amor cambió mi vida como un rayo
para siempre, para lo que fue y será

La bola sobre el piano la mañana aquella
que dejamos de cantar
Llegó la muerte un día y arrasó con todo,
todo, todo, todo un vendaval,
y fue un fuerte vendaval…

Algo de vos llega hasta mí
cae la lluvia sobre París
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada,
porque todo el tiempo estabas dando vueltas
y más vueltas que pegué en la vida para tratar de reaccionar
un tango al mango revoleando la cabeza como un loco
de aquí para allá, de aquí para allá…

Después vinieron días de misterio y frío,
casi como todos los demás
lo bueno que tenemos dentro es un brillante,
es una luz que no dejaré escapar jamás…

Algo de vos llega hasta mí,
cuando era pibe tuve un jardín
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada,
porque todo el tiempo estaba yo en un mismo lugar,
y bajo una misma piel y en la misma ceremonia
Yo te pido un favor, que no me dejes caer
en las tumbas de la gloria…

Fito Páez, Tumbas de la Gloria

El asesino en ti

Un demonio mora en tu interior -un asesino.

Caminas sobre sangre y lloras fuego y azufre. Nunca te detienes -hasta llegar a un lago límpido, impoluto, perfecto, sin ondas ni habitantes. Es de mercurio.

Lo miras -una mano te llama -vacilas y caes.

Un demonio mora en tu interior -y un asesino.
Pero me gusta
Pues también mora en el mío.

Disarm you with a smile
And cut you like you want me to
Cut that little child
Inside of me and such a part of you
Ooh, the years burn

I used to be a little boy
So old in my shoes
And what I choose is my choice
What’s a boy supposed to do?
The killer in me is the killer in you
My love
I send this smile over to you

Disarm you with a smile
And leave you like they left me here
To wither in denial
The bitterness of one who’s left alone
Ooh, the years burn
Ooh, the years burn, burn, burn

I used to be a little boy
So old in my shoes
And what I choose is my voice
What’s a boy supposed to do?
The killer in me is the killer in you
My love
I send this smile over to you

The killer in me is the killer in you
Send this smile over to you
The killer in me is the killer in you
Send this smile over to you
The killer in me is the killer in you
Send this smile over to you…

Smashing Pumpkins, Disarm

Sus mensajes son ambiguos

El ángel herido, de Simberg

Tal vez el acontecimiento decisivo de la historia humana ocurriese en una tranquila tarde del año 2405 A. C., al despertar de su siesta un sacerdote egipcio y comprender súbitamente la respuesta al enigma de la existencia -para fallecer minutos después sin habérsela contado a nadie.

Tal vez todo lo sucedido desde entonces no sea otra cosa que un banal epílogo.

Nadie podría saberlo, excepto, quizá, los dioses; y sus mensajes suelen ser lastimosamente ambiguos.

Peter Berger, Invitation to Sociology

Los milagros ocurren

Y las coincidencias, también.

Deborah Kerr y Van Johnson, en The End of the Affair, de Graham Greene

Mi padre amaba a una mujer, hace años. Y ella lo amaba, a su vez.

Tanto, que decidió abandonarlo, por su propio bien, para siempre. Sabía que seguir con él sólo iba a causarle daño.

Lo dejó -para salvarlo.

Y lo salvó.

Julianne Moore y Ralph Fiennes, en The End of the Affair, de Graham Greene

Yo amé a alguien, hace años; y ella me amaba a mí.

Sabía que mi amor iba a dañarla; sabía que le sería pernicioso, doloroso, que terminaría por hundirnos a ambos en un fangoso pozo de amargura, humillación y desengaño.

Así que decidí dejarla, dejar a la mujer que más había amado hasta entonces -y muy probablemente, hasta ahora.

Y lo hice, para salvarla.

...

Así se repite la historia; así se intercambian papeles en la interminable escena del mundo. El sacrificio que hicieron por tu padre, lo haces tú por alguien. Ajustas, sin pretenderlo, el Debe y el Haber del Libro de la Vida.

Y cuando lo descubres, la realidad es otra. La que siempre ha sido, aunque no lo supieras: echabas en falta una pieza crucial del rompecabezas.

Arlequín...

Los milagros -la gente que ama tanto que lo da todo por ti, la que sacrifica su felicidad por tu amor- ocurren.

Las coincidencias, jamás.

Sigue adelante enigmáticamente

Entonces sigue adelante como el que tiene larga vida,
Sigue adelante como el que es feliz,
sigue con una bendición ante ti,
sigue con una bendición detrás,
sigue con una bendición sobre tu cabeza,
sigue con una bendición bajo tus pies,
sigue con una bendición a tu alrededor,
sigue con una bendición en tu palabra,
sigue con dicha larga y larga vida,
sigue adelante enigmáticamente.

Bendición navajo para el viajero

Ningún lugar como este

San Francisco

Cuando era niño, de vez en cuando, íbamos al Centro, a oír misa en la Compañía.

(Eh… Un momento. A misa íbamos cada domingo -éramos muy católicos, entonces… Al Centro, de vez en cuando).

En fin… Al salir, pasábamos por San Francisco… Allí, bajo el atrio, solían colocarse unas ancianas que vendían velas, figuras de santos, rosarios bendecidos por el párroco, incienso, romero y palosanto.

A esta mezcla la llamaban “sahumerio”.

Y, casi siempre, nos deteníamos para comprar una bolsita.

Que dormía luego el sueño de los justos…

Hasta hoy, que las he encontrado y he perfumado media casa.

El Santo Grial, de Rossetti

Cuando era niño, de vez en cuando, mi tía iba al Centro y compraba una botella de vino de misa: un vino dulzón, suave, blanco y con algo de hollejo, finamente pulverizado, aún en el fondo.

Era un vino casero; lo hacían las monjas del Convento de Santa Catalina.

El vino no dormía, no; ella me daba un vasito luego de almorzar.

Y me lo bebía, con deleite, poco a poco.

Cúpula del Monasterio de El Carmen Bajo

No, no, definitivamente:
Ningún lugar como este.