Técnicas de terapia cognitivo-constructivista

tecnicas-de-terapia-cognitivo-constructivista.gif

Este fin de semana clausuramos (con un buen vino tinto) el Curso de Actualización en Psicoterapia Cognitiva que había anunciado hace un tiempo. Las calles estaban cerradas y el acceso era difícil, de modo que empezamos y terminamos casi una hora después de lo planeado.

Pudimos transmitir los conceptos fundamentales de la Terapia Cognitiva e incluso introducirnos brevemente en la visión constructivista del cambio y el ser humano. ¡Fue todo un éxito! Y esperamos repetirlo pronto.

tecnicas-de-terapia-cognitivo-constructivista2.gif

Mi parte fue una exposición de las técnicas de la terapia cognitiva y sus bases estratégicas. He hecho un resumen personal de las técnicas de varias escuelas distintas (la Terapia Cognitiva Estándar, la Terapia Cognitivo-Analítica, la Terapia de Constructos Personales, la Terapia Constructiva de Michael Mahoney) organizándolas de acuerdo con sus objetivos y el nivel de profundidad de las intervenciones.

Me parece que ha sido una presentación didáctica, sencilla y exhaustiva; puede descargarse aquí.

tecnicas-de-terapia-cognitivo-constructivista_3.gif

Y se puede ver a continuación.

Cuyo centro está en todas partes…

Dios es un círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna.

He leído esta fantástica frase en varios lugares, atribuida a veces a San Buenaventura, a veces a Pascal, a veces a un genio anónimo. Borges traza su evolución en “La Esfera de Pascal” con la erudición y velado cinismo que le son tan propios. Durante años estuvo en el fondo de mi mente: se insinuaba cada cierto tiempo y volvía a derrotar mis esfuerzos por entender su sentido último.

Una noche tuve un sueño que resolvió plásticamente el enigma de años:

Yo era un mero punto de vista navegando al azar por un espacio infinito y simétrico, sin división o solución de continuidad, que se extendía en todas direcciones. Hacia abajo, a lo lejos, una miríada de puntos de colores, regularmente espaciados en una cuadrícula que bañaba un plano también infinito. Sin proponérmelo, empezaba a descender hacia ellos; y a medida que me acercaba descubría que se trataba de cabezas de alfileres clavados sobre la nada sin fondo de este Universo. (Alfileres como los que había usado, cuando niño en la escuela, para señalar en un mapa de tres dimensiones diversas montañas y ríos de mi país. Recordaba con intensidad la sensación de ver el mapa desde arriba mientras los iba colocando).

De repente, una voz -en parte mía y en parte no- susurraba sin palabras: “cada uno de esos es un ser” -yo aceleraba, desapasionadamente, hacia un alfiler en particular- “-y ese eres tú”. “¡Ajá!” -me decía, yo mismo esta vez: “¡así que por eso es Dios el círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna!”

[Si intentara expresar esta comprensión debería decir: “Incluso la persona más despreciable y abyecta, la que más odio o rechazo te produce -sí, incluso esa persona es, para ella misma, el centro del Universo -que tiene tantos centros como seres hay en él y ningún fin determinado. Y eres uno de esos centros: ni más, ni menos. Eres, sin duda, el Centro del Universo -como lo es todo lo demás, sin excepción”.]

A la mañana siguiente, ni bien despertar, identifiqué la fuente de mi sueño: la Red de Diamantes de Indra del Budismo Mahayana (que había conocido en mi adolescencia gracias a “Gödel, Escher, Bach“).

A partir de ese día, de formas que aún no alcanzo a entender, mi vida dio un vuelco. Sentí, por unos segundos, lo que sintió Yeats una tarde cualquiera en un café londinense:

My fiftieth year had come and gone,
I sat, a solitary man,
In a crowded London shop,
An open book and empty cup
On the marble table-top.
While on the shop and street I gazed
My body of a sudden blazed;
And twenty minutes more or less
It seemed, so great my happiness,
That I was blessed and could bless.

Una prisión mejor amoblada

Buddha, the Conqueror, de Nicholas Roerich

Según Daniel Burston, “pensador anti-sistemático es el que vive en la convicción de que ningún sistema de ideas puede por sí solo englobar o expresar la profundidad y complejidad de la psique o el cosmos; y que los esfuerzos por intentarlo inevitablemente imposibilitan el encuentro auténtico (con el cosmos y/o el yo)”… Por tanto, los pensadores anti-sistemáticos no son meramente a-sistemáticos; no es que carezcan de un sistema. Más bien, rechazan los “sistemas” por principio. ¿Por qué? Porque cualquier tradición de sabiduría o de psicoterapia que requiera de la aceptación incondicional de un aparato conceptual claro y definido para alcanzar la “curación”, la “salvación”, la “iluminación”, la “totalidad”, etc., sólo sirve para ofrecer a las personas una prisión mejor amoblada, nunca la auténtica libertad.

Ian C. Edwards, Truth as Relationship: the Psychology of E. Graham Howe

Filosofías de Oriente

Amawtay Wasi

Ayer y hoy he dictado en la Universidad Intercultural Amawtay Wasi un taller sobre Filosofías de Oriente (China e India). Hemos revisado brevemente los orígenes griego y judío de la cosmovisión occidental a través de sus “metáforas cosmológicas”, contrastándolas con las metáforas fundacionales de China (el universo como organismo) e India (el universo como baile de máscaras); y cubierto los fundamentos del Vedanta, el Taoísmo y el Confucianismo. Ha sido una experiencia maravillosa y muy intensa, para todos.

Esta es la presentación que he usado (puede descargarse aquí):

Shiva como Nataraja

He pedido, al final del taller, que cada participante escribiese una verdad con la que se había quedado. A continuación algunas verdades, magníficas:

Con la venganza no se consigue cambiar ni al otro ni a mí mismo.

Nosotros somos una máscara del Universo.

El mundo somos nosotros.

Existo por lo que tengo que hacer en este mundo: soy indispensable en este universo.

Mirar hacia adentro.

La verdad es que no hay la verdad.

Conocer a sí mismo para conocer a los demás.

Nunca combatas a tu enemigo; únetele y así podrás vencerlo.

Los shuar no progresamos porque vivimos por centurias en venganzas: por eso no hemos aumentado poblacional ni económicamente.