Por vez primera


Lo que me gusta del concepto de “anagnórisis” es que sustituye al anticuado “insight” psicoanalítico sin perder de vista sus acertadas implicaciones psicológicas y su guestáltica metáfora de la “visión interior”.

La anagnórisis incluye al insight, lo engobla; pues no se trata sólo de un “descubrimiento” interior, de un “comprenderse a uno mismo”. Se trata de emplazarse de una manera novedosa en la vida social, en la eterna danza de la cultura. A cada verdadero hallazgo sobre tu alma corresponde una nueva y más auténtica forma de ser.


En realidad, el verdadero insight es tanto un descubrimiento como una creación. Nunca es un “bueno, de ahora en adelante seré de esta manera”, sino un “Resulta que siempre he sido así…”
Es un “caer en cuenta”, un comprenderse de maneras antes vedadas o que pasaban desapercibidas.

Así, la anagnórisis te permite responder preguntas que siempre quedaban pendientes. Más aún: te permite hacer preguntas antes imposibles de formular –y que, de hecho, la inmensa mayoría de la gente nunca se hace:

“¿Por qué me gusta este tipo de chica?” “¿Por qué me atrae este tipo de persona?” “¿Por qué tiendo a involucrarme en este tipo de relaciones?”


Sin más ni más, todo comienza a encajar: el deseo, la inseguridad, el temor, la soledad, la pérdida, el frenesí, el ansia… Todo cobra un sentido novedoso y sorprendente –y sin embargo el mismo de siempre

Sin más ni más, despiertas y te ves al espejo –y tu rostro banal y translúcido emite una luz espectral.

Y lo contemplas por vez primera, sub specie aeternitatis.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *